Un robot ya está realizando de forma autónoma una tarea clínica que hasta hace poco parecía reservada por completo a la mano humana: la extracción de sangre. Lo interesante no es solo la automatización del procedimiento, sino la precisión tecnológica que hay detrás: sistemas de visión multimodal, ultrasonido, robótica e inteligencia artificial trabajando juntos para identificar la vena adecuada, confirmar que no se trata de una arteria y guiar la aguja con una exactitud muy fina.
VER VIDEO